Sentirte deseado va más allá de recibir un cumplido. Tiene que ver con percibir que alguien tu pareja, alguien nuevo o incluso tú mismo o misma frente al espejo te ve como una persona atractiva y digna de disfrutar. A esta percepción los especialistas la relacionan con la autoestima sexual: la valoración que haces de ti en el terreno de la sexualidad, y que influye directamente en cuánto y cómo deseas.
La ciencia detrás de sentirte deseado y el deseo sexual
Autoestima y satisfacción sexual van de la mano
Un estudio recogido por Infobae encontró una relación recíproca entre autoestima y vida sexual: entre más segura se siente una persona, más satisfactoria es su vida sexual, y entre más satisfactoria es esa vida sexual, más sube la autoestima. El vínculo se mantiene tanto en personas solteras como en pareja.

El cerebro celebra la atención del otro
Cuando percibimos deseo en otra persona, el cerebro libera dopamina, el neurotransmisor asociado a la recompensa y la motivación. Esa señal de “le gusto” funciona casi como un interruptor que activa las ganas de continuar.
¿Qué pasa cuando dejas de sentirte deseado?
Cuando esa sensación desaparece, muchas personas también notan una baja en su propio deseo. No es un capricho: si nadie refleja de vuelta tu deseabilidad, es más difícil sentirte con ganas o segura de iniciar. Por eso, en relaciones largas, dejar de expresar deseo hacia el otro puede afectar tanto como dejar de tener sexo en sí.
Cómo generar ese sentimiento de ser deseado
La buena noticia es que se puede trabajar, tanto en pareja como en solitario:
- Verbaliza el deseo: decir “me encantas” o “tenía ganas de verte” tiene más efecto del que parece.
- Prioriza el contacto físico no sexual: un masaje con aceites y estimulantes puede comunicar deseo sin necesidad de palabras.
- Introduce algo nuevo: probar un anillo vibrador o un succionador en pareja puede reavivar la curiosidad mutua.
- Si estás explorando en solitario, un masturbador o accesorios de bondage suave pueden ayudarte a reconectar con tu propio cuerpo y deseabilidad.
- Cuida los gestos cotidianos: una mirada sostenida, un mensaje coqueto o buscar el contacto también cuentan como deseo expresado.
Conclusión
Nadie te lo enseñó en la escuela, pero probablemente ya lo sabías: el deseo no crece solo, crece cuando alguien más lo nota. Empieza por notarlo tú también, en ti y en quien tienes al lado.
Sentirte deseado empieza por pequeños gestos: un masaje, una sorpresa, un juego nuevo. En Lubba encuentras aceites de masaje, anillos vibradores y otros productos pensados para que ese deseo se note, con envíos discretos a todo México.




